La molesta luz de los nuevos contadores

En los últimos tiempos, las empresas eléctricas nos están instalando en nuestras viviendas los llamados “contadores inteligentes”, esos mismos que envían el consumo remotamente y, por tanto, ya no es necesario que pase el operario encargado de recoger la lectura de los antiguos contadores.

Pero… existe un tipo de viviendas, que son las casas antiguas, en las que no se ha realizado ninguna intervención desde su construcción a finales del siglo XIX o principios del XX, o que sufrieron una rehabilitación a mediados de éste último en el que se modernizaron sus instalaciones pero que, evidentemente, no contemplaban el sacar el contador a la calle.

Así que en éstas casas, cuando de noche se apagan las luces, queda iluminado el pasillo o vestíbulo de la entrada con la lucecita del contador (figura 1). Con éste problema, nunca conseguimos las oscuridad completa en la vivienda.

luz de contador

Figura 1. Luz del contador

 

Para evitar el molesto problema que describo, me acordé de los mal llamados “cubrecontadores”, los adornos que se utilizan para tapar los cuadros generales de mando y protección. Un cubrecontador es una pieza de un tamaño un poco mayor que el cuadro general de mando y protección de la vivienda y de un espesor de unos 3 o 4 centímetros que, colocado delante de éste, lo tapa por completo, quedando a la vista un cuadro o un pequeño mueble. Por lo tanto, aunque lo llamamos cubrecontador, no cubre ningún contador. Pero en el caso de las viviendas antiguas que describo anteriormente, sí que podríamos utilizar un cubrecontador de verdad.

El problema es que los cubrecontadores que existen en el mercado no nos valen para tapar un contador, ya que un contador sobresale de la pared unos 10 u 11 centímetros y el cubrecontador sólo 4. Así que pensé en que si fabricamos una pieza igual pero con un fondo mayor (12 centímetros aproximadamente), podríamos conseguir un cubrecontador de verdad (figura 2). Y aquí está:

cubrecontador

Figura 2. Cubrecontador con espesor mayor a lo habitual.

 

En éste caso, se nos planteaba la duda de si hacer un cubrecontador con forma de mueble (con dos puertas) o con forma de cuadro. En principio, al tratarse de una vivienda de estilo rústico, el primer pensamiento fue el de hacer un pequeño mueble similar a los utilizados para colgar las llaves y con los mismos colores que el resto de mobiliario del pasillo de la casa. Pero existía un problema, quedaría muy pegado a la bóveda y, por tanto, no muy estético.

Así que nos debíamos ir al otro extremo, disimular el cubrecontador lo máximo posible. Para ello, como el pasillo está pintado de blanco, estaba claro que los laterales debían ser también blancos para que cuando se acceda al pasillo se disimule lo máximo posible (figura 3).

cubrecontador

Figura 3. Lateral del cubrecontador pintado de blanco.

 

Por otra parte, nos queda definir cómo resolver el frontal, pero en éste caso no lo podríamos hacer también blanco, ya que con esto tan sólo conseguiríamos tener una caja blanca en la pared. Así que la decisión tomada fue la de poner una imagen que se integre en la decoración del pasillo. En éste caso, la imagen elegida por los propietarios fue una de muestra que ofrecía el fabricante al que encargamos la elaboración del cubrecontador, así que nos evitamos el diseño de la misma.

cubrecontador

Figura 4. Interior del cubrecontador.

 

Con la adaptación de éste cubrecontador, se puede demostrar que también existen soluciones para hacer más cómodas y elegantes las viviendas antiguas, pudiendo optar por las reformas de éstas antes que realizar grandes inversiones en vivienda nueva sólo porque creamos que van a ser más cómodas, teniendo en cuenta que existen profesionales especializados que pueden solucionar las incomodidades que vayan surgiendo en las casas antiguas.

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