Certificado de eficiencia energética en una vivienda del año 1910

Con este post, y después de unos meses de parón, vamos a inaugurar una nueva sección en el blog: “En las casas antiguas”. En estos artículos hablaré de las dificultades y anécdotas que se me plantean al realizar trabajos (certificados de eficiencia energética, cédulas de habitabilidad, informes de evaluación de los edificios, reformas…) en viviendas antiguas.

Cuando hablo de viviendas antiguas, me refiero a viviendas construidas, normalmente, sobre los años cincuenta y anteriores. Son las viviendas típicas construidas en esos años en Extremadura, antes de existir normativa alguna y que sus características suelen ser: muros de carga de piedra, forjados de bóveda y tejados a teja vana formados por teja árabe y tablero de palos y tablas.

Y después de la introducción, comenzamos:

Hoy voy a comentar el “por qué” de hacer un certificado de eficiencia energética en una vivienda del año 1910 en Zorita (Cáceres) y las anécdotas durante su elaboración.

Todo comienza con la venta de la vivienda, vendedor y comprador acuden al notario para escriturar la vivienda y éste exige el certificado de eficiencia energética. Pero, ¿y eso que es? Pues un certificado que salió hace poco y que te hace un técnico, por ejemplo, un aparejador o arquitecto técnico.

Llaman al arquitecto técnico para que haga pronto “eso” y puedan escriturar. Ahí voy yo con la primera misión del día, intentar que entiendan lo que es el certificado de eficiencia energética. Les cuento lo de siempre, intento comparar la etiqueta del certificado de la vivienda con la de un frigorífico. Evidentemente, a la que pillan la idea y conociendo cómo es la casa (adjunto una imagen) dicen: “pero si aquí va a salir la G, no hay que tomar ningún dato para saberlo”. Y es verdad que va a salir la G, pero vamos a intentar ser más precisos y calcular la emisiones de CO2, que es de lo que se trata.

vivienda

La toma de datos es fácil, la superficie roza la mínima para ser una vivienda, se comprueba que todos los muros son iguales, de 90 cm de espesor (no se cae la casa, no), apenas existen huecos, las instalaciones se resumen en un calentador de butano y poco más. Bueno sí, los patrones de sombras.

Ahora toca la elaboración del informe con el programa CE3X. Para completar los datos referentes a la envolvente térmica es cuestión de minutos, pues al ser una casa como la mayoría de la zona, ya tengo definidos los cerramientos y huecos en la librería. Respecto a las instalaciones, también muy rápido, tan sólo el ACS.

Pero llegan las medidas de mejora que hay que proponer en el informe… y hay una que se me ocurre rápido: una cubierta con aislamiento, dos, la sustitución de las ventanas. Pero, ¿qué más se puede hacer ahí? ¿Aislamiento térmico en las paredes? Con lo pequeña que es la vivienda nos comemos la superficie útil ¿Energía solar? Vale más que la casa ¿Una caldera de biomasa? Nos quedamos sin patio ¿Y una caldera más eficiente? Mira, eso sí.

Por último, algo que agradecen mucho los clientes, ayudar a realizar el registro del certificado, ya que corre a cargo del propietario y tampoco lo sabían, cosa que es normal, no hemos sabido informar sobre el certificado de eficiencia energética, a ver si aprobamos la asignatura pronto… Y fin de la historieta.

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