Cuidado con los accidentes “in itínere”

El pasado viernes (o el anterior, ya no me acuerdo porque han pasado unos días desde que decidí escribir sobre este tema hasta que me he puesto a ello) iba con mi coche por una carretera secundaria camino a mi casa cuando pude comprobar, gracias a la publicidad y la vestimenta de los que iban dentro, como dos furgonetas de trabajadores de una obra cercana me adelantaban a una gran velocidad.

Lo primero que pensé fue en las veces que he insistido en las charlas de las obras en que en el viaje de vuelta a casa, aunque estemos fuera de la obra, sigue existiendo un riesgo laboral, el accidente “in itínere”.

accidente coche

Flickr. Autor: Pablo F. J.

Una definición simple del accidente “in itínere” podría ser: el accidente sufrido por un trabajador en el trayecto que recorre desde su hogar al trabajo o viceversa, siempre y cuando no se desvíe del trayecto “normal” con el fin de realizar otras actividades (he encontrado una definición muy completa en nexolaboral.com).

Ahora tan sólo me voy a limitar a reproducir lo que suelo decir a los trabajadores cada vez que tengo oportunidad (cursos, charlas de PRL) con respecto al accidente “in itínere” con el fin de poner en evidencia con qué facilidad nos arriesgamos a tener un accidente por llegar cinco minutos a casa.

–       Cuando vamos al trabajo: A todos nos gusta dormir lo máximo posible y, por tanto, levantarnos a la hora más tarde que nos permita el horario de entrada a nuestro trabajo. Para ello, podemos llegar a prescindir del desayuno (otro error que afecta a nuestra seguridad y salud en el trabajo) o, a lo que nos interesa ahora, que es a ir lo más deprisa posible con nuestro coche e, incluso, buscar atajos, para llegar en el menor tiempo posible.

Primero, no vamos lo suficientemente atentos al volante puesto que nos hemos levantado hace muy pocos minutos y vamos todavía dormidos y, segundo, la velocidad a la que llevamos nuestro vehículo es superior a la necesaria para que podamos controlar dicho vehículo, ya no digo la velocidad máxima que nos marque la señal de la carretera, sino la que nos permite a nosotros poder manejar el coche.

El último caso que he conocido directamente de un accidente “in itínere” fue el de unos trabajadores que por hacer unos kilómetros menos para acudir a la obra, decidieron ir por un camino de un canal de riego, en el que está prohibido el paso a todos los vehículos no autorizados por la Confederación Hidrográfica del Guadiana, y a una gran velocidad. Por supuesto, acabaron dentro del canal al salirse el coche en una curva que tomaron a una velocidad excesiva.

–       Cuando salimos del trabajo: Sobre todo los fines de semana, con las tremendas ganas que tenemos de llegar a nuestras casas, ver a nuestras familias, salir de fiesta, etc. empezamos a aumentar inconscientemente la velocidad, pero nuestra atención al volante no es la necesaria. Por un lado, vamos comentando con los compañeros de viaje todos los planes que tenemos y, por otro, no debemos olvidar que tenemos el cansancio acumulado del trabajo, lo que nos limita nuestra capacidad de prestar atención. Así que, en estos momentos, debemos aumentar nuestra concentración al volante aun más si cabe.

¡Precaución amigo conductor!

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